RELOJ

jueves, 28 de octubre de 2010

QUE SON LOS ARBOLES

Un árbol es una planta perenne, de tallo leñoso, que se ramifica a cierta altura del suelo. El término hace referencia habitualmente a aquellas plantas cuya altura supera un determinado límite, diferente según las fuentes, 2 metros, 3 metros, 5 metros o los 6 m en su madurez. Además, producen ramas secundarias nuevas cada año que parten de un único fuste o tronco, con claro dominio apical, dando lugar a una copa separada del suelo. Algunos autores establecen un mínimo de 10 cm de diámetro en el tronco (30 cm de circunferencia).Las plantas leñosas que no reúnen estas características por tener varios troncos, o son de pequeño tamaño, se consideran arbustos.
Los árboles presentan una mayor longevidad que otros tipos de plantas. Ciertas especies de árboles (como las secuoyas) pueden superar los 100 m de altura, y llegar a vivir durante miles de años.
Los árboles son un importante componente del paisaje natural debido a que previenen la erosión y proporcionan un ecosistema protegido de las inclemencias del tiempo en su follaje y por debajo de él. También desempeñan un papel importante a la hora de producir oxígeno y reducir el dióxido de carbono en la atmósfera, así como moderar las temperaturas en el suelo. También son elementos en el paisajismo y la agricultura, tanto por su atractivo aspecto como por su producción de frutos en huerto de frutales como el manzano. La madera de los árboles es un material de construcción, así como una fuente de energía primaria en muchos países en vías de desarrollo. Los árboles desempeñan también un importante papel en muchas mitologías del mundo.

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PORQUE DEBEMOS CUIDAR LOS ARBOLES

Son bellos en la paz; son sabios en el silencio. Perdurarán cuando nosotros seamos sólo polvo. Nos enseñan, y nosotros los cuidamos"
El árbol amortigua la lluvia, realizando una regulación hídrica. La copa de un árbol es flexible y está diseñada para atrapar la lluvia, ésta se desliza a través de las hojas, ramas y el tronco hasta llegar al suelo. Al amortiguarse el impacto de la lluvia, el árbol se vence a la erosión y protege al suelo superficial.                                                               

El árbol da sombra ofreciendo regulación térmica. La copa de un árbol está diseñada para captar la luz solar y al extenderse sombrea el piso, causando bienestar en un día soleado y protegiendo a la fauna, la flora inferior, al hombre y sus bienes, del efecto dañino del impacto directo de los rayos solares.

Los bosques regulan el clima. A nivel global los bosques reducen el calentamiento de la atmósfera y regulan el clima de la tierra. En las ciudades, la pérdida de árboles eleva las temperaturas y la evaporación del suelo. Cuando en sectores de una ciudad no hay suficientes árboles se producen islas de calor más severas. Las temperaturas en las calles del centro de la ciudad en primavera y verano pueden ser un promedio de hasta de 3ºC más que en los parques.

Los árboles reducen la velocidad del viento, le restan velocidad a las tormentas, disipando su fuerza y mejorando el ambiente.

El árbol filtra los vientos y reduce la contaminación del aire. Su copa está diseñada para que el aire pase a través de las hojas, filtrando los polvos, cenizas, humos, esporas, polen y demás impurezas que arrastra el viento. Las hojas pubescentes y la corteza rugosa en el tallo atrapa tales impurezas.

El árbol captura el dióxido de carbono que contamina la atmósfera. A través de la fotosíntesis que realizan las hojas, el árbol atrapa el CO2 de la atmósfera y lo convierte en oxígeno puro, enriqueciendo y limpiando el aire que respiramos. Se estima que una hectárea con árboles sanos y vigorosos produce suficiente oxígeno para 40 habitantes de la ciudad. Un bosque de una hectárea consume en un año todo el CO2 que genera la carburación de un coche en ese mismo período. En este proceso las hojas también absorben otros contaminantes del aire como el ozono, monóxido de carbono y dióxido de sulfuro, y liberan oxígeno. 

Los árboles atenúan el ruido y reducen la contaminación sonora. El tejido vegetal amortigua el impacto de las ondas sonoras, reduciendo los niveles de ruidos en calles, parques y zonas industriales. Plantados en arreglos especiales alineados o en grupos, las cortinas de árboles abaten el ruido desde 6 a 10 decibeles.

 El árbol genera biodiversidad. Los bosques forman las comunidades más diversas de la tierra, porque éstas proliferan bajo su protección. Muchas especies arbóreas coevolucionaron con insectos y aves polinizadoras, dispersores de frutos y semillas y otros microorganismos del suelo, como la micorriza, con quien vive en simbiosis permanente. Los bosques ofrecen nichos diversos a la fauna mayor y menor, favoreciendo la creación de nuevas especies animales y vegetales, aumentando la biodiversidad del planeta. 

Los árboles mejoran la calidad de vida. Buscamos rodearnos de árboles porque nos hacen la vida más agradable. En general, respondemos a la presencia de los árboles no sólo con admiración, sino que también nos provocan serenidad. Incluso se demostró que los pacientes en hospitales se recuperan más rápidamente de cirugías cuando ven árboles desde sus habitaciones.

Los árboles revalorizan la propiedad residencial. Una casa con jardín tendrá mayor valor que sin él y los árboles y los arbustos son su principal componente. Los árboles y arbustos bien ubicados alrededor de la casa y manejándolos apropiadamente, elevan el valor de las propiedades. 

Además: el árbol urbano ahorra energía eléctrica: Los árboles bien ubicados alrededor de la casa filtran el aire cálido y lo refrescan al cruzar su copa, sombrean paredes, patios, techos y ventanas, bajando los costos del aire acondicionado.

Los árboles brindan sensación de bienestar, embellecen el paisaje urbano y constituyen un valor de patrimonio para el municipio. El árbol contribuye con la salud de la población. Apreciar al árbol es apreciar la vida.